Cuando Al Menéndez y Cathy Hirshey unieron fuerzas en la parroquia St. Dominic Savio en Bellflower, estaban preparados para el arduo trabajo necesario para que la campaña fuera un éxito. Tanto Cathy como Al habían realizado campañas antes y estaban entusiasmados de devolver a un lugar donde habían recibido tanto.